lunes, 29 de septiembre de 2014

Una dieta sin carne: ¿Más allá de los argumentos intelectuales?


El consumo de carne y su industria son perjudiciales para los humanos y su medio ambiente. No hay duda de que el vegetarianismo es una mejor forma de vida. Pero al afirmar eso, ¿trascendemos la investigación científica para hablar de valores? A eso se suelen limitar los argumentos a favor del vegetarianismo: publicar los beneficios de una dieta sin carne o presentar argumentos morales.
La pregunta es: ¿Es una obligación moral adoptar una dieta vegetariana?
Tom Regan, un destacado defensor de los derechos animales, contribuyó a llevar la discusión de lo que algunos llaman “vegetarianismo ético” dentro de un marco moral. Regan creía que si presentaba argumentos sólidos su audiencia optaría por el vegetarianismo. “Si mi razonamiento es correcto, la mayoría de los que lean esto deberían experimentar una transformación radical en sus vidas”, afirmaba. Como muchos otros, Regan no buscaba tan sólo defender el vegetarianismo. En realidad, buscaba no sólo cambiar la manera de pensar de las personas, sino también de alimentarse. Sin embargo, ¿tienen esos argumentos el peso suficiente como para producir un convencimiento intelectual y un cambio de conducta?
Estos interrogantes nos motivan a considerar los argumentos en favor del vegetarianismo. Si bien podríamos agruparlos de diversas maneras, hemos seleccionado cinco categorías.

La salud como argumento

Los estudios científicos han mostrado que la proteína animal no es un elemento esencial en la dieta humana. Además, otros estudios muestran que la incidencia de algunas enfermedades se reduce significativamente en los que se abstienen de consumir carne. Los que analizan el tema desde una perspectiva cristiana alegan que el vegetarianismo fue la “dieta original” de Dios, y citan la historia de la creación y la abundancia que Dios dio a Adán y Eva en el Edén. Según esta postura, el ser humano fue diseñado para vivir sin necesidad de utilizar la carne como alimento.
El segundo argumento desde una perspectiva cristiana se basa en evidencias científicas que muestran que la dieta vegetariana es más saludable. Como Dios creó nuestros cuerpos para que sean la habitación del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16,17; 6:19, 20), tenemos la obligación de vivir vidas saludables. O sea que, al entender que esa es la dieta más saludable y que es posible implementarla, llega a ser la dieta moralmente preferible.

Los derechos de los animales

Al referirse a los deberes éticos hacia los animales, algunos autores combinan el lenguaje utilitario con el de los derechos de los animales. Para ellos es crucial la conciencia del daño y el sufrimiento que experimentan los animales usados como alimento. Es considerado inmoral causar ese sufrimiento para meramente satisfacer nuestras preferencias alimentarias.
Entre los estudios que culminaron en el libro The New Vegetarians: Promoting Health and Protecting Life [Los nuevos vegetarianos: la promoción de la salud y la protección de la vida], Paul R. Amato y Sonia A. Partridge identificaron 11 razones por las que la gente es vegetariana. La primera es “la preocupación por el sufrimiento animal o la creencia en los derechos animales”. La aceptación generalizada de estos derechos hace que éste sea un argumento particularmente fácil de aceptar. Es triste, sin embargo, que los derechos de las vacas, los pollos y los cerdos desconocidos sigan siendo anulados por los deseos del paladar. Además, tanto sus fundamentos filosóficos como las aplicaciones prácticas, continúan siendo difíciles de establecer en los humanos y aun más difícil en los animales.

Las preocupaciones ambientales

A pesar de los esfuerzos de gente como Jeremy Rifkin7 y Francis Moore Lappe, y más allá del éxito de sus libros, sólo un pequeño número de personas parece haber cambiado su dieta como resultado de preocupaciones ambientales. Por ejemplo, en la encuesta ya mencionada de Amato y Partridge, se halló que sólo un cinco por ciento se hizo vegetariano por sus preocupaciones ambientales.Por eso, aunque los éticos ambientales insisten en adoptar métodos de conservación y utilización de la tierra, rara vez se refieren explícitamente al vegetarianismo como obligación moral.

La evolución social

Nos referimos aquí a una variedad de posturas y autores que abogan por un cambio sociopolítico, reconociendo que existe cierta superposición con otras categorías. La obra de Lappe, por ejemplo, encaja en más de una categoría. Notemos su preocupación en el prefacio de la edición revisada de A Diet for a Small Planet [Una dieta para un planeta pequeño]: “Me surgió una duda más profunda… en relación con la dirección, con el impacto de lo sugerido. ¿Se interesarían los lectores de mi libro, y aun se centrarían tanto en los detalles nutricionales como para olvidar o ignorar el verdadero mensaje?  (la cursiva es mía).
¿Cuál era ese “verdadero mensaje”? Más que nada, la autora deseaba que su trabajo destacara la manera en que la dieta individual “nos relaciona con los interrogantes más abarcantes del suministro de alimentos para toda la humanidad”.
En la edición revisada y actualizada, Lappe destacó que le interesaba no sólo hacer que la cocina y la alimentación sean más simples y mejores sino también “la significación política y social” de nuestras elecciones alimentarias. 

La mayordomía

El principio de mayordomía incorpora las preocupaciones de los éticos ambientales y de los activistas de los derechos de los animales. Andrew Linzey, al considerar el tema desde una perspectiva cristiana, insta a efectuar un cambio radical en la manera cristiana de interpretar su relación para con la creación divina. Linzey desafía la idea cristiana tradicional que afirma que este mundo y todo lo que está en él fue hecho tan sólo para elevar la raza humana. Los humanos son únicos en el orden de la creación, y esta característica requiere que asuman el papel especial de “especie sierva”. Como siervos de la creación, los mayordomos deben protegerla, imitando así a Dios. Basado en el concepto teológico del Dios sufriente, Linzey proclama: “No es suficiente tener una visión negativa de lo que deberíamos hacer para prevenir el sufrimiento. Necesitamos una visión positiva de la forma en que podemos cargar sobre nosotros el sufrimiento del mundo y transformarlo por el poder del Espíritu Santo”.
Linzey insiste que los cristianos tienen que ir más allá de la idea de que Dios sufre cuando los humanos sufren. Cuando aceptamos plenamente el hecho de que “Dios sufre en todas las criaturas sufrientes” estaremos más preparados para aceptar nuestro papel de mayordomos. Desafortunadamente, para los adherentes a ésta y otras posturas, los oyentes probablemente se limiten a decir: “Sí, pero…”

Más allá del “Sí, pero…”

Cada uno de los argumentos ya descritos ha recibido gran aceptación en los ámbitos filosóficos y populares, pero el número de vegetarianos no refleja esos niveles de aceptación. La gente acepta intelectualmente los argumentos pero sigue comiendo hamburguesas. Es verdad que el vegetarianismo tiene más aceptación en el presente que hace 20 ó 30 años pero, ¿por qué la gente no modifica su estilo de vida? Y los que lo hacen, como muestra la encuesta de Amato y Partridge, ¿lo hacen por compasión hacia los animales que sufren el cruel destino del consumo humano?

Moralidad, convicción y acción

Es posible defender con habilidad los problemas morales asociados con el consumo de carne, pero cuando uno pasa de la simple descripción para prescribir obligaciones y acciones personales, es necesario llegar al corazón de la audiencia. Los cambios en la práctica personal a menudo se originan más en el corazón que en la mente. Los buenos argumentos no necesariamente se traducen en un cambio de estilo de vida. (Para entender la motivación de los autores de adoptar una dieta vegetariana, lee los relatos adicionales.)
Sharon Bloyd-Peshkin critica a los grupos ambientales, afirmando que estos grupos han fracasado en diseminar el vegetarianismo por temor a perder el número de miembros y los ingresos financieros. Sus observaciones en relación con los temas y métodos enfatizados por los grupos ambientales certifican aún más que las acciones prácticas surgirán sólo cuando las personas sean alcanzadas emocionalmente, además de intelectualmente. Al analizar las razones por las cuales los grupos ambientales no se vuelven vegetarianos,
Bloyd-Peshkin revela que una decisión difícil no es tanto el producto de un argumento sólido sino que son las emociones las que producen resultados concretos. Bloyd-Peshkin tiene razón al señalar que “el impacto ambiental del consumo de carne es demasiado indirecto”. Uno no se siente inducido a abandonar la carne en la fila del supermercado. Por el contrario, la reacción es diferente cuando uno se enfrenta con escenas de sufrimiento y tortura que preceden a la aparición de esa carne en el supermercado. Como dice ella, “es más probable que uno…. se enoje al ver la planta industrial que está en camino a casa, porque uno ve la contaminación que produce”.

Hume y la fuerza de los sentimientos

No es ninguna novedad que los agentes morales son movidos más por la emoción que por la razón. Las obras filosóficas de David Hume destacaron esta realidad en el siglo XVIII. Pero la hegemonía del racionalismo en la moralidad de la sociedad occidental ha servido para que sus adherentes se opongan a apelar a la emoción en el proceso de desarrollar argumentos morales, ya que su uso es ridiculizado como sentimentalismo barato.
Hume se rehusó a ignorar la fuerza del sentimiento en la vida moral del ser humano. Por el contrario, este sentimiento, considerado único en los humanos, distingue su capacidad de vivir una vida moral. Es ese “sentimiento de desaprobación que inevitablemente sentimos ante la aprehensión del barbarismo o la traición” lo que nos lleva a declarar tales actos como criminales o inmorales. Hume insiste que los actos humanos nunca son atribuibles a una razón “fría y desprendida”. La razón puede transmitir “el conocimiento de la verdad y la falsedad”, pero nunca servirá para adjuntar valoraciones de la virtud y el vicio, la esencia de la moralidad. Además, la razón nunca puede motivar a alguien a la acción. El sentimiento es la “primera fuente o impulso hacia el deseo y la voluntad”. Según Hume, “los fines últimos de las acciones humanas nunca pueden ser atribuidos a la razón, sino recomendarse enteramente a los sentimientos y afectos del ser humano, sin dependencia alguna de las facultades intelectuales”.
Annette Baier, la defensora de Hume más prominente y capaz en la actualidad, lo resume así: “Para toda motivación a la acción, y para toda reacción evaluadora, la ‘razón’ debe ‘concordar’ con alguna ‘pasión’; la ‘cabeza’ debe obrar para el ‘corazón’”.  Es así que el cultivo y la práctica de estos sentimientos humanos permite la realidad práctica de vivir una vida moral.
¿Qué significa esto para la defensa del vegetarianismo? Se requiere algo más para lograr que la gente cambie sus hábitos alimentarios. Los buenos argumentos filosóficos no vuelven a nadie vegetariano. Los sentimientos morales, sin embargo, a menudo lo logran. La fuerza moral de los movimientos del corazón es un elemento esencial en la elección de un estilo de vida vegetariano.

Las virtudes del vegetarianismo

La simpatía es una de las virtudes relacionadas con el interés por el otro, ya que ese es su objeto de atención, pero presupone una cierta habilidad del agente para adoptar disposiciones altruistas y empáticas. Es así que cuando otro sufre, la simpatía nos impulsa a responder de una forma que alivie ese sufrimiento. Al igual que Hume, Edward F. Mooney afirma que la simpatía es “el ‘mecanismo’ por el cual compartimos la situación del otro y nos sentimos impulsados a responder con benevolencia”.
La compasión está estrechamente ligada a la simpatía en esa relación con el otro. Etimológicamente, el énfasis está en la similitud del sentimiento del otro; literalmente, en “sufrir con”. Hay un sentimiento de comunidad compartida con otros humanos y, basados en la idea de mayordomía ya descrita, un sentido extendido de comunidad compartida que incluye a todos los seres. Como otras virtudes que requieren la emoción del agente, la compasión trasciende el simple estado afectivo para llegar a la acción. Sin embargo, como señala Lawrence Blum, esto implica que a menudo uno actuará “contrariamente al humor o las inclinaciones propias” porque lo hará en favor del otro. De hecho, aun cuando nuestras acciones puedan no eliminar inmediatamente el sufrimiento ajeno, tienen un “valor intrínseco para el sufriente, independientemente de su valor instrumental de mejorar” la suerte del otro.

Conclusión

¿Qué efecto práctico tendrá la inclusión de la simpatía y la compasión en los argumentos intelectuales del vegetarianismo? Creemos que si nos transformamos en una sociedad donde se valoren y practiquen esas virtudes, veremos un aumento del vegetarianismo y una disminución en el consumo de carne. Estas virtudes nos servirán para trascender la aceptación moral de los argumentos en favor del vegetarianismo hacia su práctica real.
¿Tienen peso los argumentos filosóficos como para establecer la obligación moral de ser vegetarianos? ¿Requiere la virtud que los consumidores de carne se vuelvan vegetarianos? Y si es así, ¿debería la sociedad avanzar hacia la prohibición de la producción y el consumo de carne?
El presionar sobre obligaciones morales o legales continúa siendo problemático aun frente a los argumentos poderosos en favor del vegetarianismo. No podemos ni requerir que las personas sean virtuosas ni que coman ciertos alimentos, en especial en la cultura contemporánea. Es posible que llegue el tiempo en que las crisis ambientales y sociopolíticas de la humanidad obligue a los legisladores a exigir tales prácticas alimentarias. Mientras tanto, debemos conformarnos con la idea de que el vegetarianismo se limita a ser moralmente loable.

El chillido del conejo

Varias encinas magníficas se elevaban por detrás de la vieja cabaña. Papá, mi hermano Pete y yo estábamos en nuestra primera excursión de caza en la granja de mi abuelo en Michigan. Según papá, los conejos que habitaban en esos árboles eran particularmente veloces. Pete y yo caminábamos en la parte posterior de la cabaña sin hablar, ya que sabíamos que si los conejos nos oían, escaparían antes de que pudiéramos disparar.
Al llegar al borde de la cabaña, alisté mi escopeta de 20 milímetros. Papá apareció por el otro lado y en ese preciso momento un conejo salió como una flecha hacia las malezas del fondo. Nada en el mundo me podría haber distraído en ese momento, mientras mantenía al conejo dentro de mi campo visual, como papá me había enseñado. El animal se detuvo justo al comienzo de las malezas. Sabía que tenía que acercarme para dispararle así que me arrastré hacia él, pero antes de que pudiera acortar distancias, la caza terminó.
El tiro del rifle de papá resonó sobre mí al mismo tiempo que veía caer al conejo. Por el chillido del animal, supe que papá no lo había matado. El chillido era tan agudo e intenso que corrimos al lugar donde el animal se retorcía de dolor.
Papá se agachó y lo tomó de las patas traseras, lo apoyó en el piso, puso su pie sobre la cabeza del conejo y tiró. La sangre saltó de su cuerpo mientras su corazón intentaba un último esfuerzo.
Aunque traté, no pude ocultar el horror que sentí. Papá lo habrá notado, porque lo que dijo reveló su propia necesidad de justificar esa acción delante de sus dos hijos. “Es la forma más rápida de sacarlo de su miseria”, comentó. —Mark F. Carr.

Las plumas del faisán

Me sentía sumamente orgulloso de mi nueva escopeta de 12 milímetros, que había comprado con el dinero que había ganado cosechando habichuelas verdes. Mi objetivo era aprender a cazar faisanes, gansos canadienses y otras “aves de caza” que abundaban en el Valle de Willamette, donde me crié. Mis padres confiaban en que mis 14 años eran suficientes para esa actividad.
Las primeras excursiones con mi amigo Bob no tuvieron éxito. A pesar de nuestros esfuerzos y de que los faisanes chinos son lentos y ruidosos al iniciar el vuelo, erramos todos los tiros. En realidad, nuestras salidas no eran más que largas caminatas otoñales salpicadas de momentos de excitación y disparos infructuosos.
Pero una mañana fuimos a cazar con “los grandes”: el hermano de Bob y su amigo. Como principiantes, se nos ordenó ir hasta el otro lado del maizal y esperar. Ellos, junto a su perro cazador, irían avanzando en nuestra dirección. Si erraban al blanco, debíamos disparar hacia las aves que volaban hacia nosotros.
Y así fue. Un magnífico faisán chino macho voló esquivando el disparo y se dirigió directamente hacia donde me encontraba agazapado. Apunté y disparé justo cuando me sobrevolaba. Las plumas se desperdigaron en todas direcciones. El perro vino corriendo y escogió la parte más grande de lo que quedaba del faisán. Estaba casi partido en dos. Pero en los restos podía ver el asombroso anillo blanco del pescuezo, las plumas rojas y verde oscuras de la cabeza y las hermosas largas y rayadas de la cola. El hermano de Bob le echó una mirada, dijo que no valía la pena llevarlo y lo arrojó entre unas zarzamoras.
Mientras ocultaba mi desilusión con falso fanfarroneo, tomé una de las plumas y la coloqué en mi gorra de caza. Más tarde, ya en casa, la analicé. No podía borrar de mi mente el ave colorida que había sido despedazada sin razón alguna. La irremediable estupidez de esa acción me abrumaba. Puse la escopeta en el armario, con el tiempo la vendí, y nunca más cacé ningún animal. —Gerald R. Winslow




Mark R.Carr (Ph.D., University of Virginia) es profesor asociado de religión, y Gerald R. Winslow (Ph.D., Graduate Theological Union) es decano y profesor de ética cristiana en la Facultad de Religión, Loma Linda University, Loma Linda, California. 

domingo, 28 de septiembre de 2014

15   Preguntas para los que creen en la evolución de las especies.



Evolución: el origen de la vida y su diversidad por procesos puramente naturales

1. ¿Cómo surgió la vida?

El evolucionista, profesor Paul Davies, confesó: "Nadie sabe cómo una mezcla de elementos químicos se organizaron a sí mismos espontáneamente para formar la primera célula viva". Andrew Knoll, profesor de biología en Harvard, dijo: "No sabemos realmente cómo se originó la vida en este planeta". Una célula mínima necesita varios cientos de proteínas. Aunque cada átomo en el universo fuera un experimento con todos los aminoácidos correctos presentes para todas las vibraciones moleculares posibles durante la supuesta edad evolutiva del universo, no se formaría ni siquiera una sola proteína funcional de tamaño medio. Así que, ¿cómo se podría haber originado la vida, que necesita de cientos de proteínas producidas por reacciones químicas, sin la intervención de un diseñador inteligente?


2. ¿Cómo se originó el código del ADN?

El código del ADN es un sistema de lenguaje sofisticado con letras y palabras en el que el significado de las palabras no tiene relación con las propiedades químicas de las letras-de igual manera que la información en esta página no es el producto de las propiedades químicas de la tinta (o de los píxeles en la pantalla). Jamás ha existido un sistema codificado sin un diseñador inteligente. ¿Cómo pudo surgir el sistema codificado del ADN sin ser creado por alguien?


3. ¿Cómo pudieron las mutaciones, que son errores casuales en las copias del ADN (letras que se cambian, se borran, se añaden, o son genes duplicados, cromosomas invertidos, etc.), crear el volumen enorme de información en el ADN de los seres vivos?

¿Cómo pueden estos errores crear tres mil millones de letras de información en el ADN para transformar a microbios en microbiólogos? El ADN contiene información para fabricar proteínas, además de controlar su uso-al igual que un libro de recetas provee una lista de ingredientes junto con las instrucciones sobre cómo y cuándo combinarlos. Uno sin el otro es inútil. Se conocen las mutaciones genéticas por sus efectos nocivos, entre ellos mil enfermedades humanas, tales como la hemofilia. Rara vez ocurre una mutación beneficiosa, es siempre una degradación del ADN. ¿Pero cómo se puede crear un nuevo camino bioquímico o una nano-máquina, con muchos componentes, meramente revolviendo la información del ADN? Por ejemplo, ¿cómo se originó un motor con rotor de 32 componentes como la ATP sintasa, que produce la energía para todas las cosas vivas? ¿O cómo se originaron los robots como las kinesinas, que funcionan como carteros entregando paquetes dentro de las células?


4. ¿Por qué se enseña la selección natural, un principio reconocido también por los creacionistas, como si pudiera explicar la diversidad de la vida?

Por definición, en la selección natural se trata de elegir entre información ya existente y no de la creación de información nueva. Puede que explique la supervivencia de los más fuertes (es decir, por qué ciertos genes benefician a las criaturas en ciertos ambientes), pero no explica la existencia de los más fuertes (es decir, de dónde vienen los genes y las criaturas en un principio). La muerte de individuos que no están adaptados a un hábitat, y la supervivencia de aquellos que sí están adaptados, no explica el origen de los rasgos genéticos que producen la adaptación al hábitat favorable. Por ejemplo, ¿cómo pueden las pequeñas variaciones fluctuantes entre los picos de los pájaros pinzones explicar el origen de los picos de los pájaros pinzones? La selección natural no explica los cambios de un tipo de animal a otro tipo diferente (por ejemplo, de mono a hombre).


5. ¿Cómo pudieron surgir nuevos caminos bioquímicos que funcionan por una serie de enzimas trabajando secuencialmente?

Cada camino o nano-máquina requiere de muchas proteínas/enzimas para funcionar. ¿Cómo pudieron crear los accidentes fortuitos tan sólo uno de los componentes, sin hablar de los 10, 20, o más de 30 que trabajan simultáneamente, y frecuentemente en una secuencia programada necesaria? El bioquímico evolucionista Franklin Harold escribió: "Debemos confesar que actualmente no hay ninguna explicación darwiniana detallada de la evolución de ningún sistema bioquímico o celular; sólo hay una variedad de especulaciones ilusorias".


6. Los seres vivos parecen ser diseñados; entonces, ¿cómo saben los evolucionistas que no fueron realmente diseñados?

Richard Dawkins escribió: "La biología es el estudio de cosas complejas que parecen ser diseñadas con un propósito". Francis Crick, quien ayudó a descubrir la hélice doble del ADN, escribió: "Los biólogos deben recordarse constantemente a sí mismos que lo que ven no fue diseñado, sino que evolucionó". El problema que tienen los creyentes en la evolución es que la vida demuestra demasiado diseño. ¿Acaso alguien se queja del arqueólogo cuando afirma que las vasijas que descubre son de diseño humano? Sin embargo, si alguien se atreve a afirmar que el diseño en los seres vivos se debe a un diseñador, ¡esto no es aceptable! ¿Por qué debe limitarse la ciencia arbitrariamente a causas únicamente naturales, en vez de incluir las causas lógicas?


7. ¿Cómo se originó la vida multicelular?

¿Cómo pudieron células adaptadas a la supervivencia individual "aprender" a colaborar y especializarse (incluyendo la muerte programada de células) para crear plantas y animales complejos?


8. ¿Cómo se originó el sexo?

La reproducción asexual confiere hasta el doble del éxito reproductivo (capacidad de supervivencia) por la misma cantidad de recursos que la reproducción sexual. Así que, ¿cómo pudo esta última captar suficiente ventaja como para ser seleccionada? ¿Y cómo podrían la física y la química por sí solas inventar los aparatos complementarios de la sexualidad simultáneamente? Los procesos naturales no pueden planificar una futura coordinación entre los órganos masculinos y femeninos, sin la intervención de un ser inteligente.


9. ¿Por qué faltan los millones innumerables de fósiles intermedios que deberían existir según la teoría de la evolución?

Darwin notó este problema cuando escribió su libro en 1859, y el problema sigue vigente. Los árboles genealógicos que se encuentran en los libros de texto son productos de la imaginación, y no de la evidencia de los fósiles. El famoso paleontólogo evolucionista de Harvard, Stephan Jay Gould, escribió: "La extrema rareza de formas intermedias en el registro fósil persiste como el secreto del gremio de la paleontología". Otros expertos evolucionistas en la paleontología también reconocen el problema.


10. ¿Cómo permanecen los llamados "fósiles vivientes" sin cambiarse durante los supuestos cientos de millones de años, cuando dicen que la evolución cambia a gusanos en humanos en el mismo espacio de tiempo?

El paleontólogo Gould escribió: "El mantenimiento de la estabilidad dentro de las especies debe considerarse como un problema mayor para la evolución".


11. ¿Cómo pudo la química ciega crear la mente inteligente, el significado, el altruismo, y la moralidad?

Si todo evolucionó, y el ser humano inventó a Dios, según las afirmaciones de los evolucionistas, ¿qué propósito o significado puede tener la vida humana? ¿No deberían los estudiantes estar estudiando el nihilismo (que la vida carece de sentido) en sus clases de ciencia?


12. ¿Por qué se toleran los cuentos inventados por evolucionistas para tapar la falta de evidencias?

Los evolucionistas inventan a menudo unas "explicaciones" flexibles para responder a las evidencias contrarias a la teoría de la evolución. El Dr. Philip Skell, miembro del NAS (USA), escribió: "Las explicaciones darwinianas para estas cosas son frecuentemente demasiado adaptables: La selección natural convierte a los humanos en egoístas agresivos … excepto cuando los convierte en altruistas pacíficos. O la selección natural produce hombres viriles que esparcen su simiente enérgicamente … excepto cuando quiere que los hombres sean fieles protectores y proveedores. Cuando una explicación es tan adaptable que puede explicar cualquier tipo de comportamiento, es difícil comprobarla con experimentos, y mucho menos utilizarla como catálisis para el descubrimiento científico".


13. ¿Dónde están los avances científicos que se deben a la teoría de la evolución?

El Dr. Marc Kirschner, catedrático del Departamento de Sistemas Biológicos de la Escuela Médica de Harvard, afirmó: "De hecho, durante los últimos 100 años, la biología ha avanzado en su cuasi totalidad de manera independiente a la evolución, con la excepción de la biología evolutiva per se. La biología molecular, la bioquímica y la fisiología, no han tomado en cuenta la evolución para nada". El Dr. Skell escribió: "Es el conocimiento de cómo funcionan estos organismos, y no las especulaciones sobre cómo podrían haber surgido hace millones de años, lo realmente esencial a los médicos, veterinarios, granjeros … ". En realidad, la teoría de la evolución impide los descubrimientos médicos. Si este es el caso, ¿por qué las escuelas y universidades enseñan la evolución como dogma indiscutible, robando así tiempo valioso de la biología experimental que sí beneficia a la humanidad?


14. La verdadera ciencia descubre el funcionamiento de las cosas a través de experimentos; ¿cómo funcionan? Entonces, ¿por qué se enseña la evolución, una hipótesis sobre la historia de la vida, como si fuera lo mismo que la ciencia operacional?

No puedes realizar experimentos sobre el pasado, ni siquiera observar lo que ocurrió. Cuando se le preguntó a Richard Dawkins si la evolución había sido observada, él respondió: "Se ha observado la evolución. Solamente que no se ha observado cuando ocurría".


15. ¿Por qué se enseña esta idea fundamentalmente religiosa, un sistema dogmático de fe que no explica la evidencia real, en las clases de ciencia?

Karl Popper, el famoso filósofo de la ciencia, dijo: "El darwinismo no es una teoría científica comprobable, sino un programa de investigación metafísica (religiosa) … ". Michael Ruse, un filósofo evolucionista de la ciencia, confesó: "La evolución es una religión. Esto fue cierto acerca de la evolución en su origen, y sigue siendo cierto acerca de la evolución hasta hoy". Si no se debe enseñar la religión en las aulas de ciencia, ¿por qué se sigue enseñando la teoría de la evolución en las mismas?






Fuente: Creation Ministries International /15 Questions for Evolutionists
Autor: Dr Don Batten, escritor e investigador creacionista. Doctorado en Ciencias de la Agricultura de la Universidad de Sydney, Australia. Trabajó durante 20 años como investigador en horticultura del Departamento de Agricultura de New South Wales, Australia. Llevó a cabo una serie de proyectos de investigación que fueron financiados externamente y publicando sus resultados en revistas científicas.
Se unió al ministerio Creation Ministries International, en 1994 y ha hablado en todo el mundo sobre el tema de la creación, mostrando los errores en las ideas evolucionistas que le enseñaron. Es co-autor de The Creation Answers Book (El libro de respuestas de la Creación), One Blood, Answers to the 4 Big Questions (Una de sangre, respuestas a las cuatro grandes preguntas), 15 Reasons to Take Genesis as History (15 razones para tomar el Génesis como la Historia), y autor de los folletos Does Carbon Dating Disprove the Bible? (¿Tiene Datación por Carbono refutar la Biblia?) Y Is There Intelligent Life in Outer Space? (¿Hay vida inteligente en el espacio ultraterrestre?). Actualmente co-editor y articulista de Creation Magazine.

Traducción: Mark Howard / Creation Ministries International

canales adventistas / online





La ciencia confirma la salud adventista

LA CIENCIA CONFIRMA LAS
ENSEÑANZAS ADVENTISTAS DE SALUD

Clive M. McCay, Ph. D.
Profesor de Nutrición
Universidad de Cornell

Para entender correctamente la gran necesidad de la reforma en la dieta que existía en el tiempo en que la Sra. White comenzó a escribir, notemos la clase de alimentos disponibles para la familia de clase media, durante la primera parte de su vida, esto es, desde 1827 hasta que comenzó la guerra civil en 1861. Durante ese período la típica familia granjera (y la mayoría de las familias vivían en una granja, desde Maine hasta Indiana) tenía gallinas, cerdos, ovejas, y algunas vacas. La ama de casa atendía la huerta y las gallinas mientras que el esposo trabajaba en el campo. La dieta era razonable satisfactoria, desde el tiempo cuando el ruibardo mantenía controlado el escorbuto latente en abril hasta que la mayor parte de los alimentos frescos habían desaparecido para la época de la celebración de Acción de gracias.
Desde esa época de Acción de gracias (noviembre) hasta Pascua la dieta empeoraba progresivamente con brotes de enfermedades en febrero y marzo. Aunque el científico francés Appert patentó métodos para envasar alimentos en 1810, las amas de casa no tenían envases para hacerlo hasta más de medio siglo después. Por eso tenían que depender del procedimiento de secar manzanas, maíz, guisantes y frijoles sobre la estufa de la cocina. Se conseguía vinagre porque la fruta común era como la manzana. La sal era otra preservante. La mayor parte de la carne era conservada salada y ahumada, aunque el cerdo era a menudo frito y conservado en tinajas de barro que esterilizaban echándole encima grasa de cerdo caliente y las cerraban herméticamente. Se podía preservar encurtidos y las familias de origen germánico hacia sauerkraurt (repollo agrio).
Se podían conseguir nueces y en algunas zonas castañas. Era común el pescado sólo. Los huevos abundaban en verano y escaseaban en invierno porque no había una manera adecuada de conservarlos, excepto almacenándolos en cal o aserrín.
Las papas y manzanas se conservaban en sótanos, aunque las papas estaban a menudo casi agotadas para la primavera.
Los niños de Indiana llevaban pan de maíz para su merienda en la escuela hasta bastante después de mediados del siglo. En sus hogares tenían abundantes hojuelas de harina de maíz y pozole (locro). La harina blanca altamente refinada no se hizo común hasta después de mitad del siglo, porque los molinos a rueda que podían separar el germen y las vitaminas de la harina de trigo, se inventaron recién alrededor de mediados del siglo XX.
La mantequilla se podía guardar en vasijas de barro, pero generalmente estaban algo rancias.
La comida que se podía comprar en los negocios de los pueblos generalmente consistía en pescado saldado o carne vacuna salada, algo de café o té, azúcar y un jarro de melaza espesa. Siendo que la melaza llegaba al norte desde Nueva Orleans, la provisión fue suprimida durante la década de los sesenta y zonas como Indiana desarrollaron el gusto por la melaza agria del sorgo.
Mucho antes de que naciera la Sra. White hubo algunos americanos que protestaron por la mala dieta, el fumar y el beber. Aún desde la remota antigüedad hubo grupos, fuera de la tradición judía, que se atendían al vegetarianismo. Sylvester Graham que nació en 1794, produjo una conmoción en la joven nación americana con sus discursos defendiendo el vegetarianismo, el mejoramiento del pan, la abolición de bebidas alcohólicas y un estilo de vida más saludable. Tuvo mucha influencia durante la primera mitad del siglo XIX, pero no dejó un grupo permanente de seguidores. La iglesia vegetariana fue fundada en Philadelphia en 1817, pero pronto se disolvió.
Alrededor de 1840 los Sharkers destacaron el uso de cerdo, bebidas fuertes y tabaco. Muchos optaron por el vegetarianismo. Las reglas de salud que tenían, incluían las siguientes:
1. Incluya por lo menos una clase de pan de grano entero por comida.
2. Que la persona enfermiza y débil deje de usar alimentos de origen animal, especialmente grasas.
3. Conserve limpia la piel con baños regulares. Pero los Shakers alcanzaron su apogeo alrededor de 1850 y actualmente casi han desaparecido debido a sus ideas de celibato.
En notas Biográficas de la Sra. White se llega a conocer mucho acerca del alimento malsano que serían en la mayoría de los hogares y de las víctimas de enfermedades como resultado de ello. No es de extrañar que la relación entre el alimento y la gente enferma impresionara profundamente a los White al viajar a Nueva Inglaterra y en el Medio Oeste hace cien años. La dieta era una monotonía de grasa, carne salda, pan, papas y mantequilla. No es de sorprender que el pastor White desarrollara una dispepsia. La pobreza, entonces común hacía la ración de comida más escasa.
Cuando había disponibilidad de alimentos los White estuvieron acosados por la pobreza, sin embargo conservaron su determinación de mantenerse libres de deudas. En 1847 la Sra. White escribió: “Me concedía a mí y al niño medio libro de leche por día. Una mañana, antes de que mi esposo fuese a trabajar, me dejó 9 centavos para comprar leche para tres mañanas. Me costaba decidir si debía comprar la leche para ambos o una batita para el niño. Renuncié a la leche y compre el género para hacerle esa prenda con que cubrir sus brazos desnudos”.
En 1852 cuando los White vivían en Rochester, tenían tan poco dinero que no podían permitirse comprar papas y mantequilla sino que comían nabos con salsa.
En ese tiempo las comidas en los hoteles estaban veinticinco centavos (de dólar). Cinco centavos extras para los licores fuertes. Muchos hombres pagaban el extra, aunque difícilmente el consumo de bebidas por persona era igual al de hoy día, siendo que pocas mujeres bebían. Aun cuando el cigarrillo no era aceptado hasta mucho más tarde, se fumaba y mascaba tabaco en los barcos y en las salas de espera públicas.
En sus viajes los White deben haber pensado a menudo en las palabras de Pascal, que “nada me sorprende más que el ver a los hombres que se sorprenden de sus propias debilidades”.

ILUSTRACIONES ESPECÍFICAS

Sólo a manera de antecedente: mencioné anteriormente que la Sra. White fue una mujer extraordinaria, particularmente en términos de sus conceptos de salud. Desearía ahora, ser específico al respaldar esta aseveración, comparando ciertas enseñanzas suyas con hechos bien establecidos, en nutrición, en la actualidad. Aun cuando, por conveniencia citaré, en parte, de su libro El Ministerio de Curación publicado primeramente en 1905, mucho de lo que ella allí asevera fue presentado en varios de sus escritos con mucha anterioridad.
En nuestros días hay un movimiento extenso de reducir el consumo de grasas, especialmente grasas animales, a fin de disminuir el colesterol en la sangre y los peligros de la arteriosclerosis. La Sra. White escribió: “Las oleaginosas (nueces, avellanas, almendras, maní o cacahuate) y sus derivados van sustituyendo en gran medida a la carne… Convenientemente preparadas, las aceitunas, lo mismo que las oleaginosas, pueden reemplazar la mantequilla y la carne. El aceite tal como se ingiere en la aceituna, es muy preferible al aceite animal y a la grasa”. El Ministerio de Curación, pág. 229.
Cuando la Sra. White estaba llegando al fin de sus días en 1915, los hombres comenzaban a comprender que la molienda y la harina blanca quitaban la mayor parte de las vitaminas, parte de las proteínas y los vestigios minerales importantes tales como el hierro. Sin embargo, aún autoridades en nutrición fueron muy lentas en condenar el pan blanco. Hoy los nutricionistas saben que estos constituyen tus vitales se pierden cuando el salvado y el germen son sacados del trigo. La Sra. White escribió: “En la elaboración del pan, la harina blanca muy fina no es la mejor. Su uso no es saludable ni económico. El pan de flor de harina carece de los elementos nutritivos que se encuentran en el pan amasado con la harina integral de trigo”. Ibid., pág. 231.
A pesar del énfasis que ponía sobre cierto tipo de dieta, la Sra. White comprendía que había personas que no podían tolerar alimentos que sin embargo resultaban muy adecuados para la mayoría. Hoy se acepta que algunas personas con instintos muy sensibles no toleran la dieta que contiene mucha fibra. La Sra. White escribió: “Ciertos alimentos que son apetitosos y saludables para una persona, bien pueden ser desabridos, y aun nocivos, para otra. Algunos no pueden tomar leche, mientras que a otros les asienta bien… Para algunos las preparaciones de cereales poco refinados son muy buen alimento, mientras que otros no las pueden comer”… Ibid., pág. 246.

PELIGROS DE COMER EN EXCESO

Hoy está bien reconocido que comer en exceso y tener peso demás contribuyen a una mala salud. Este es uno de los pocos conceptos en que están de acuerdo todos los nutricionistas profesionales. La Sra. White escribió: “No debe haber gran variedad de manjares en una sola comida, pues esto fomenta el exceso en el comer y causa la indigestión”. Ibid., pág. 230.
“La moderación en el comer se recompensa con vigor mental y moral”. “En cada comida se debiera comer sólo dos o tres clases de alimentos sencillos y no comer más de lo estrictamente necesario para saciar el hambre”. Ibid., págs. 237, 239.
Durante todo el período que abarcó la vida de la Sra. White era costumbre comer comidas muy elaboradas en el día de reposo semanal. Ella escribió: “No debemos proveer para el sábado una cantidad de alimento más abundante ni variada que para los demás días. Por el contrario, el alimento debe ser más sencillo, y debe comerse menos para que la mente se encuentre despejada y vigorosa para atender las cosas espirituales”. Ibid., pág. 237. Hoy, toda persona que razona estará de acuerdo con esto, aunque muchos fallan en practicarlo.
En nuestros días mucha gente está disminuyendo el uso de la sal con el fin de bajar su presión arterial o con la esperanza de prevenir la hipertensión arterial. Se hace esfuerzos para mantener bajo el consumo de sodio, usando productos horneados hechos con levadura en lugar de polvo de hornear. La Sra. White escribió: “El uso de polvos de hornear en la elaboración de pan es nocivo e inútil”. Ibid., pág. 231.
Se enseña, actualmente, arte culinario en todas partes de nuestro país. La Sra. White escribió: “La ciencia culinaria no es una ciencia despreciable, sino una de aprender… Preparar manjares apetitosos, al para que sencillos y nutritivos, requiere habilidad. Ibid., pág. 233.
Las comidas consistentes de varios platos distintos casi han desaparecido de los hogares americanos, debido probablemente a la falta de servidumbre más bien que a la comprensión de la filosofía de la Sra. White de que toda la comida debiera estar en la mesa desde un principio en lugar de ponerla por platos, para que el comensal elija de lo que está disponible así pueda medirse para no comer en exceso. (Vea el Ministerio de Curación, pág. 236).

Los secretos de la longevidad

ngLos habitantes de Okinawa, los de Cerdeña y los Adventistas del Séptimo día de Loma Linda, California, disfrutan de una vida más larga y más saludable que los del resto del planeta. ¿Qué saben ellos que el resto del mundo ignora? Por Dan Buettner; Fotografías de David McLain

¿Y si le dijera que puede añadir diez años a su vida? Una vida larga y saludable no es un accidente. Comienza con unos buenos genes, pero también depende de los buenos hábitos. Dicen los expertos que podemos vivir un decenio más si adoptamos el estilo de vida adecuado. ¿Cuál es la fórmula del éxito? Los investigadores han recorrido el mundo en busca de los secretos de la longevidad. Financiado en parte por el Instituto Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos, un grupo de científicos se ha centrado en varias regiones cuya población destaca por su longevidad. En Cerdeña, Italia, un equipo de demógrafos halló un «punto caliente» de longevidad en varios pueblos de montaña, donde muchos hombres eran centenarios. En las islas de Okinawa, Japón, otro equipo ha estudiado a un grupo que figura entre los más longevos del planeta. Y en Loma Linda, California, los investigadores han estudiado a un grupo de adventistas del séptimo día, las estrellas de la longevidad en Estados Unidos. Los tres lugares tienen un elevado índice de centenarios, su población presenta una incidencia mucho menor de las enfermedades mortales más corrientes en el mundo desarrollado y gozan de más años de vida saludable. Es decir, ofrecen tres conjuntos de «buenas prácticas» para imitar. El resto depende de usted.

Beneficios científicos de la Dieta Vegetariana

dieta_vegetariana_artritisEl vegetarianismo se considera una forma saludable de alimentación, aunque la investigación científica debe concretar en qué beneficia a la salud

La obesidad, la hipertensión arterial, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis son enfermedades estudiadas y relacionadas en multitud de investigaciones con diversos hábitos de vida de distintos segmentos de la población, entre los que se encuentran las personas que siguen una dieta vegetariana. No obstante, aún faltan más estudios que analicen la relación entre la salud y el seguimiento de este tipo de alimentación.
La postura de la Asociación Americana de Dietética (ADA) y la Asociación de Dietistas de Canadá respecto a las dietas vegetarianas es que, bien planificadas, son saludables, nutricionalmente adecuadas y proporcionan beneficios para la salud en la prevención y el tratamiento de determinadas enfermedades. Pero estudiar los hábitos alimentarios de una población vegetariana es complicado, ya que el vegetarianismo implica distintos y variados tipos de alimentación.

La clave del normopeso

Desde la dieta vegetariana pura (vegana), pasando por el frugivorismo, el crudivorismo, la dieta higienista, la macrobiótica o la dieta ovolactovegetariana, entre otras, hay matices alimenticios en todas ellas que las caracterizan y que las hacen diferentes unas de otras. No obstante, todas coinciden en el alto consumo de productos vegetales, que hace de ellas un instrumento potencial de prevención de diferentes enfermedades crónicas.
Una menor ingesta de proteína, grasa total y grasa animal y, por otro lado, un mayor consumo de fibra y menor de alcohol explican, según estudios que comparan la relación entre el consumo de carne y la obesidad, que quienes siguen una dieta ovolactovegetariana y vegana tengan un índice de masa corporal (IMC) menor en comparación con quienes consumen carne, o incluso que quienes consumen pescado pero no carne.
El IMC cataloga a los individuos por su peso a partir de un peso saludable (normopeso), una clave en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Cuanto menos peso se tiene, en general, menos grasa corporal y una mejora de la sensibilidad a la insulina, lo que disminuye a su vez el riesgo de diabetes tipo II. De hecho, según la American Diabetes Association, las dietas vegetarianas pueden cumplir las guías para el tratamiento de la diabetes y se sugiere, además, que la respuesta en sangre glucosa‐insulina que produce este tipo de alimentación con un bajo índice glucémico posiblemente explica que los vegetarianos tengan menos presión sanguínea que los que consumen una dieta occidental tipo. Es decir, las dietas vegetarianas tendrían también un efecto hipotensor.
Vegetarianismo y cáncer dieta_vegetariana_artritis

Además de los beneficios para la salud de un mayor consumo de nutrientes como la fibra, los carbohidratos complejos o las grasas polinsaturadas, es interesante observar los beneficios que comporta privarse de los alimentos propios de esta dieta vegetariana, lo que equivale a consumir menos calorías, menos purinas, proteínas animales y azúcares refinados, efectuar una ingesta baja de colesterol y grasas saturadas, menos grasa total y bajo consumo de sodio.
Lo que se desprende de las investigaciones realizadas hasta la actualidad es que algunos factores de las dietas vegetarianas pueden influir en el riesgo de cáncer: es posible que la conjunción de sustancias beneficiosas, unidas a la no ingesta de sustancias que han demostrado ser dañinas, sea la clave que caracteriza a la alimentación vegetariana como posible protectora frente a algunos tipos de cáncer.
Según el criterio de referencia sobre evidencia científica de la FAO/OMS, la reducción del riesgo de cáncer en general motivado por un alto consumo de vegetales se considera como “probable o posible” y, entre los cánceres, la evidencia de un efecto reductor en el riesgo de cáncer colorrectal se cataloga también como posible. Sin embargo, no se ha encontrado aún la conexión positiva entre un patrón de dieta con alto consumo de vegetales y la reducción del cáncer de mama.
Es conveniente tener en cuenta que las dietas vegetarianas se acercan más al cumplimiento de las guías dietéticas emitidas por el Instituto Nacional del Cáncer americano que las dietas no vegetarianas, en particular con respecto a la ingesta de grasa y fibra.
No obstante, no se puede olvidar, como explican en un metaanálsis sobre este tema los investigadores del Institute of Experimental and Clinical Medicine de Bratislava (Eslovaquia), que “las poblaciones más sanas de Europa son los habitantes de Islandia, Escandinavia y Suecia, paradójicamente consumidores de una considerable cantidad de productos de origen animal en su dieta”. En un metaanálisis de diversos estudios prospectivos realizado por los investigadores de Eslovaquia se muestra cómo no se encuentran diferencias en la mortalidad por cáncer de pulmón, próstata, colon, mama y estómago entre los vegetarianos y las personas que siguen una dieta equilibrada saludable.
Aunque se deben desarrollar más investigaciones para determinar cuáles son los factores potencialmente protectores de la alimentación exenta de productos animales, se esperan los resultados del European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC), un estudio europeo a gran escala que aportará nuevos datos sobre la relación entre la dieta, el estilo de vida, el ambiente y la incidencia de cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades crónicas.
Dietas vegetarianas consideradas saludablesvegetales

Los vegetarianos que viven en Europa, Canadá y Estados Unidos tienen menos colesterol, sufren menos de hipertensión, de diabetes tipo II, de cáncer de colon y de próstata, y además están más delgados que las personas que consumen una dieta occidental tipo. Por este motivo la Asociación Americana de Dietética y la Asociación de Dietistas de Canadá se han posicionado claramente a favor de una dieta vegetariana adecuadamente planificada.
Los beneficios para la salud en la prevención y el tratamiento de algunas enfermedades fueron definidos por estos organismos oficiales en una declaración de su posición, que salió a la luz publicada en el “Journal of the American Dietetic Association” en el año 2003, y que en la actualidad es un documento de referencia en este tema. Según la European Vegetarian Union, casi dos millones de personas, un 4% de la población española, podría seguir alguno de los tipos de dietas vegetarianas que se practican. Este dato es tan sólo una estimación proporcionada por la Asociación Vegana Española, debido a que no se dispone en la actualidad de otros datos nacionales oficiales al respecto.
Una variedad de enfoques en la planificación de los menús puede proporcionar una nutrición adecuada para los vegetarianos. La Guía de Alimentación Vegetariana Rainbow sugiere el siguiente enfoque.
  • Elegir variedad de alimentos, incluidos granos integrales, verduras, frutas, legumbres, frutos secos, semillas y, si se desea, productos lácteos y huevos.
  • Seleccionar alimentos que no estén edulcorados, no sean muy grasos y evitar los alimentos procesados.
  • Escoger variedad de frutas y hortalizas.
  • En caso de consumir alimentos de origen animal como los productos lácteos y los huevos, elegir mejor los lácteos con menor contenido de grasa, y consumir estos alimentos con moderación.
  • Utilizar una fuente extra de vitamina B12 y, en caso de tener limitada la exposición a la luz del sol, de vitamina D.

Ver TV altera los horarios de sueño de los niños

nino-tv
Los niños entre 4 y 35 meses de edad que ven televisión tienen patrones de sueño irregulares, lo cual significa que su horario para ir a la cama y hacer la siesta varía de un día a otro. Así lo evidenció un estudio de la Universidad de Washington, Estados Unidos, publicado este mes en la revista Pediatrics.
Los científicos tomaron a 2.068 niños cuya edad estaba entre los 4 y los 35 meses. El equipo aplicó un cuestionario a los padres para comprobar las horas que pasaban sus hijos frente al televisor, el horario de comidas y el patrón de sueño, entre otras variables. Se encontró así que el 27% de los niños tenía un patrón de sueño nocturno irregular. El 34% también presentó un sueño diurno alterado (horario de siestas).

En cuanto al tiempo que pasaban los pequeños frente a la televisión, los menores de 12 meses pasaron 0,9 horas diarias; aquellos entre 12 y 23 meses, 1,6 horas; después de los dos años de edad, los niños pasaban 2, 3 horas frente al televisor cada día.
Al relacionar sus patrones de sueño con las horas frente al televisión, el estudio halló que el número de horas diarias frente a ese aparato estaba asociado tanto con un patrón irregular de sueño diurno y nocturno. De esa forma, los niños iban a la cama o tomaban la siesta sin un horario regular (un día a las 8 p. m., otro a las 10 p. m. o a las 7 p. m., según algunos ejemplos).
“Una adecuada y buena calidad del sueño, promovida por una correcta frecuencia de los patrones, es importante para el bienestar de los niños y para el de los padres”, afirman los autores del estudio. El trabajo no analizó variables como la cantidad y calidad de horas de sueño, pero sí es una alerta importante para investigar más el efecto de las horas de televisión en el sueño de los infantes. Los investigadores también hallaron otros factores asociados con patrones de sueño irregular, como diferentes horarios de las comidas, características de la madre y una carencia de apoyo emocional.

El año pasado, la Academia Estadounidense de Pediatría ya había aconsejado que los niños de cero a tres años no deberían ver la televisión.
Trabajos anteriores advierten que ver imágenes televisivas -que se suceden rápidamente- pueden sobrestimular el cerebro de los pequeños y causar diferentes problemas de atención durante su etapa escolar.
Ese estudio, publicado también en Pediatrics, abarcó 1.278 niños de un año y 1.345 infantes de tres años de edad. Un 10% de esos niños presentó dificultad a la hora de concentrarse al llegar a los siete años (cuando se aprende a leer y escribir). Ese riesgo aumentaba cuanto más tiempo pasaban los niños frente al televisor, lo cual reafirma el consejo de la Academia Estadounidense de Pediatría.
Diversos estudios advierten que ver televisión en exceso incrementa el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad. Una investigación publicada por Pediatrics constató ese peligro en niños de cero a cinco años. El estudio estadounidense entrevistó a 2.700 padres sobre los hábitos televisivos de sus pequeños en edad preescolar. Además, midió y pesó a los niños. El estudio halló que la prevalencia de niños con sobrepeso estaba significativamente relacionada con la cantidad de horas diarias que el niños pasaba viendo la televisión. Por cada hora diaria ante el televisor, el riesgo de tener sobrepeso aumentaba un 1,06% entre los menores.

Tomado de: Periódico La Nación, Costa Rica.  

Si no queremos enfermar…

corazn
1. Si no queremos enfermar… expresemos nuestros sentimientos. Las emociones y sentimientos ocultos, reprimidos, terminan en enfermedades como la gastritis, úlcera, dolor lumbar y de la columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera en cáncer. Entonces, vayamos a un confidente para compartir nuestra intimidad, nuestros secretos, ¡nuestros errores! ¡El diálogo, el hablar, la palabra, son remedios poderosos y una excelente terapia!

2. Si no queremos enfermar… tomemos decisiones. La persona indecisa se mantiene en duda, en ansiedad, en angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones y agresiones. La historia de la humanidad se ha escrito por decisiones. Decidir es precisamente saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar a otros. La gente indecisa son víctimas de malestares gástricos y nerviosos y de problemas cutáneos.

3. Si no queremos enfermar… encontremos soluciones. La gente negativa no encuentra soluciones y agrandan los problemas. Prefieren la lamentación, el chisme y el pesimismo. Es mejor encender un cerillo que lamentarnos de la oscuridad. Una abeja es pequeña, pero produce una de las cosas más dulces que existen. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

4. Si no queremos enfermar… no vivamos por apariencia. Quien oculta la realidad, pretende, posa y siempre quiere dar la impresión de estar bien. Quiere ser visto como perfecto, relajado, etc., pero está acumulando toneladas de peso. Una estatua de bronce con pies de barro. No hay nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Estas son gente con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital y el dolor.

5. Si no queremos enfermar… aceptemos. El rechazo de la aceptación y la ausencia de la auto estima, nos hacen alienarnos a nosotros mismos. Estar en paz con nosotros mismos es el núcleo de una vida saludable. Los que no aceptan esto, se tornan envidiosos, celosos, imitadores, ultra competitivos y destructivos. Seamos aceptados, aceptemos que somos aceptados, aceptemos las críticas. Es sabiduría, sentido común y buena terapia.

6. Si no queremos enfermar… confiemos. Quien no confía, no se comunica, no está abierto, no se relaciona, no crea relaciones profundas y estables, no sabe cómo hacer amistades genuinas. Sin la confianza, no hay relaciones. La desconfianza es falta de fe en nosotros mismos y en la fe misma.

7. Si no queremos enfermar… no vivamos la vida tristes. El buen humor, la risa el reposo, la felicidad. Estas reponen la salud y traen larga vida. La persona feliz tiene el don de mejorar el ambiente dondequiera que viva. “El buen humor nos salva de manos del médico”.

La felicidad es salud y terapia.


Enviado por Jessica Lopez y tomado de: http://www.renuevodeplenitud.com/si-no-queremos-enfermar.html