viernes, 5 de junio de 2015

Consejos para la vista cansada

Consejos para la vista cansadaLlega una edad en la que, de pronto, empezamos a ver borrosa cualquier cosa que está a menor distancia que la longitud de los brazos. La vista se ha cansado y ha llegado la presbicia, un proceso natural que aparece sobre los cuarenta años y que se va agudizando con el paso del tiempo. Para afinar el enfoque, conviene entrenar y cuidar la vista.

Todo empieza alrededor de los cuarenta años. De pronto, los brazos se te quedan cortos para leer el periódico. Te parece que la letra de los prospectos de los medicamentos es cada vez más pequeña. Te resulta imposible enhebrar una aguja. Si ves bien de lejos, pero empiezas a ver borroso de cerca, lo más probable es que tengas presbicia, o lo que es lo mismo, vista cansada. Antes de empezar a pensar en qué tipo de gafas vas a comprarte, prueba a seguir estos consejos que pueden ayudarte a ver mejor (te conviene hacerlos incluso si ya te has comprado las gafas).

Cerca y lejos

En parte, el problema del envejecimiento de los ojos se debe a que el cristalino se va haciendo menos flexible con el paso de los años. Si ejercitamos los músculos que controlan el diafragma, podremos retrasar algo esa falta de nitidez visual. He aquí una forma de hacerlo: recorta titulares de periódico de tamaño decreciente; toma el de mayor tamaño y manténlo a unos 30 centímetros de la cara (puedes pegar el titular en un lápiz, para hacerlo más fácil); vete acercándolo a la nariz, enfocando la vista en las letras; vuelve a alejar el recorte de la cara. Repite el procedimiento con cada uno de los recortes, hasta acabar con el más pequeño. Si persistes, podrás llegar a leer hasta la letra más pequeña de las etiquetas.

Sigue el pulgar

Estira el brazo derecho y levanta el pulgar. Mueve el pulgar en círculos y luego en ochos, acercándolo y alejándolo de la cara. Sigue siempre el dedo con los ojos.

Cambio de enfoque

Si te pasas mucho tiempo delante del ordenador con los ojos fijos en la pantalla, los músculos de los ojos pueden quedársete “trabados” temporalmente. Por eso, cada 10 minutos, cambia el enfoque, mirando unos segundos a un objeto situado a 2 ó 3 metros, luego a un objeto situado a un metro y finalmente de nuevo a la pantalla. Repite el ejercicio tres o cuatro veces.

Luz potente

A los sesenta años, necesitamos una luz 6 veces más potente que la que usábamos a los veinte años para realizar las mismas tareas. Con luces más intensas, las pupilas se hacen más pequeñas y la visión es menos borrosa. A la hora de elegir una lámpara, opta por bombillas incandescentes de alto voltaje; permiten una mejor visión que las lámparas fluorescentes.

Al elegir las gafas

La única pega de las gafas de “probar y llevar” que se venden en las farmacias es que tengan distorsiones. Para averiguarlo, sostén las gafas con el brazo extendido y mira a través de ellas mientras vas moviéndolas en círculo. Si ves la imagen desenfocada, elige otras. Si las gafas de usar y tirar te dan dolor de cabeza o te cansan la vista, no dudes en acudir al oculista para que te recete unas “ a medida”.

Alimentar la visión

Si tienes presbicia, te conviene prevenir otras enfermedades oculares que podrían reducir aún más la visión. La mejor forma de hacerlo es mediante visitas regulares al oculista y a través de una dieta sana y equilibrada. Un estudio de la Universidad de Harvard ha comprobado que una dieta que contiene buenas cantidades de alimentos ricos en vitaminas E, C, A, betacaroteno y vitaminas del complejo B ayuda a prevenir problemas como las cataratas, la degeneración macular, el glaucoma y la conjuntivitis.






El peso después de los 50

El peso después de los 50¿Has engordado después de los 50? No eres una excepción. A partir del medio siglo, nadie tiene la misma silueta que cuento tenía 18 años.

Nuestro cuerpo está íntimamente ligado a parámetros hormonales, psicológicos y físicos, por lo que cambia a lo largo del tiempo.
En la mujer, la llegada de la menopausia suele tener consecuencias en la línea. Por una parte, los cambios hormonales llevan a una mayor acumulación de grasa en el abdomen, y menor en caderas y muslos; aumenta la retención de líquidos y se incrementan las ganas de comer, lo que se suele traducir en la necesidad de picar entre horas. Los hombres, por su parte, tienen a perder masa muscular en beneficio de la grasa.
El aumento de peso en la mujer madura quedaba plenamente reflejado en el estudio antropomórfico realizado por el Ministerio de Sanidad hace unos años con el objeto de unificar las tallas de la ropa. En él se ponía de manifiesto que el 65% de las mujeres de entre 50 y 59 años tenían sobrepeso u obesidad, un porcentaje que se incrementaba al 77,5% entre las que contaban entre 60 y 70 años.
Hombres y mujeres que traspasan el medio siglo deben saber que sus metabolismos basales tienen a desacelerarse, por lo que precisan ingerir menor número de calorías y necesitan incrementar el número de actividades que eviten la acumulación de grasa (gimnasia, caminar, footing, bici…). También conviene, para evitar el picoteo, hacer una merienda, y establecer un día de vez en cuando para darse un determinado capricho de esos que engordan.






Alimentos para prevenir el Alzheimer

Alimentos para prevenir el AlzheimerLa alimentación es uno de los factores que influyen en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Por ello, es importante que tratemos de cuidar nuestra dieta incluyendo alimentos que protegen a nuestro organismo de desarrollar esta enfermedad.

Existen determinados alimentos que reducen el riesgo cardiovascular han demostrado que pueden proteger las neuronas y por tanto reducir las posibilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Esos alimentos son “altamente protectores”.
  • Las frutas y verduras, en especial las de tonos intensos u oscuros. Entre las verduras con mayor capacidad preventiva se citan las espinacas, las coles de Bruselas, el brócoli, la remolacha, los pimientos, las berenjenas, las cebollas moradas... Entre las frutas, destacan las pasas, ciruelas secas, moras, uvas negras, fresas, cerezas, arándanos...
  • Los pescados azules, ricos en ácidos grasos omega-3. Atún, caballa, salmón sardinas, chicharro, boquerones, trucha... son una maravillosa fuente de grasas protectoras.
  • Los frutos secos, ricos también en aceites protectores y en vitamina E. Almendras, nueces, avellanas y pacanas son especialmente recomendables.
  • Cantidades adecuadas de aceite de oliva virgen para cocinar. El aceite de oliva virgen aumenta los niveles de colesterol HDL (el “bueno”, que ayuda a eliminar el colesterol “malo” o LDL) y protege las neuronas.
  • Especies como la cúrcuma, presente en el curry (su consumo parece evitar la formación de las placas características del Alzheimer en el cerebro; de hecho, la India, el país donde más curry se consume, es el que menos incidencia de Alzheimer tiene en el mundo).
  • Algunas vitaminas. Varios estudios sugieren que las vitaminas E y C tomadas conjuntamente, y también la vitamina B12 y el folato podrían ayudar a prevenir el Alzheimer. Una dieta variada puede asegurarnos dosis suficientes de esas vitaminas y de los oligoelementos necesarios para que el organismo las utilice eficazmente.
En cambio, conviene eliminar totalmente de la dieta las grasas trans presentes en algunos alimentos procesados, las grasas trans aparecen confusamente identificadas en las etiquetas como “grasas hidrogenadas” o “parcialmente hidrogenadas”. Otros alimentos que conviene reducir: las grasas saturadas (de origen animal), las harinas refinadas (en pan y bollería blancos, pasta blanca...) y el azúcar. Un recientísimo estudio de la prestigiosa Escuela de Medicina Mount Sinai de Nueva York demuestra que una dieta baja en calorías pobre en hidratos de carbono puede reducir e incluso revertir los síntomas de Alzheimer.





sábado, 30 de mayo de 2015



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Sobre el libro


Conoce más sobre el libro y sus autores


Mark Finley, autor de muchos libros, es un conferencista reconocido a nivel mundial.
Peter Landless, escritor prolífico, es un notable cardiólogo nuclear.
¿Cuánto pagarías para conocer los secretos del bienestar? Tener una óptima salud es algo que todos deseamos, pero infelizmente muchas personas solo se dan cuenta después de que la pierden.
Viva con Esperanza presenta formas simples de evitar asesinos crónicos como el cáncer, diabetes, problemas del corazón y obesidad. Aquí descubrirás los reales beneficios de la buena nutrición para el cuerpo y la mente. Más allá de eso encontrarás una fórmula para aumentar la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerte a ellas, y verás cómo el amor y el perdón restauran el corazón.
Al recorrer las páginas de este libro, ciertamente serás desafiado a hacer ajustes en el rumbo de tu vida. Pon en práctica los principios revelados en este Best-seller y te sorprenderás con los increíbles resultados.



Nuestras acciones pueden cambiar el rumbo de las personas



Un  día,  cuando  era  estudiante  de  secundaria, vi a un compañero de mí clase caminando de regreso a su casa. Se llamaba Kyle. Iba cargando todos sus libros y pensé: “¿Por qué se estará llevando a su casa todos los libros el viernes? ¡Debe  ser  un  “nerd!”
Yo  ya  tenía  planes para todo el fin de semana: fiestas y un partido de fútbol con mis   amigos el sábado por la noche, así que me encogí de hombros y seguí mi camino. Mientras  caminaba,  vi  a  un  montón  de  chicos corriendo hacia él, cuando lo alcanzaron, le tiraron todos sus libros y le hicieron una zancadilla que lo tiró al suelo. Vi que sus   anteojos volaron y cayeron en el pasto como a tres metros de él. Miró hacia arriba y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos.
Mi  corazón  se estremeció, así que corrí hacia él mientras gateaba buscando sus anteojos. Vi  lágrimas  en sus ojos. Recogí los anteojos y se los di y le dije, “¡esos chicos  son  unos  tarados, no deberían hacer esto!”. Me miró y me dijo: “¡Hola, gracias!”  Había una gran sonrisa en su cara; una de esas sonrisas que mostraban verdadera gratitud. Lo ayudé con sus libros. Vivía cerca de mi casa. Le pregunté por  qué  no  lo  había  visto antes y me contó que se acababa de cambiar de una escuela  privada.  Yo  nunca  había  conocido  a alguien que fuera a una escuela privada.
Caminamos  hasta  casa.  Lo  ayudé  con  sus  libros;  parecía un buen chico. Le pregunté si quería jugar al fútbol el sábado conmigo y mis amigos, y aceptó. Estuvimos  juntos  todo el fin de semana. Mientras más conocía a Kyle, mejor nos caía,  tanto  a  mí como a mis amigos. Llegó el lunes por la mañana y ahí estaba Kyle con aquella enorme pila de libros de nuevo. Me paré y le dije: “Hola, vas a sacar  buenos  músculos si cargas todos esos libros todos los días”. Se rió y me dio  la mitad para que le ayudara.

Durante los siguientes cuatro años, Kyle y yo nos convertimos en los mejores amigos. Cuando ya estábamos por terminar la secundaria, Kyle decidió ir a la Universidad de  Georgetown y yo iría a la de Duke. Sabía que siempre seríamos amigos, que la distancia  no sería un problema. Él estudiaría medicina y yo administración, con una beca de fútbol.Llegó el gran día de la Graduación.  Él preparó el discurso. Yo  estaba feliz de no ser el que tenía que hablar. Kyle se veía realmente bien. Era una de esas personas que realmente se había encontrado a sí mismo durante la secundaria,  había  mejorado  en  todos  los  aspectos  y  se  veía bien con sus anteojos.  ¡Tenía  más  citas  con  chicas que yo y todas lo adoraban! ¡Caramba! Algunas veces hasta me sentía celoso…

Hoy era uno de esos días. Pude ver que él estaba nervioso por el discurso, así que, le di una palmadita en la  espalda y le dije: “Vas a ver que estarás genial, amigo”. Me miró con una de esas miradas realmente de agradecimiento y me sonrió. “Gracias”  me  dijo. Limpió su garganta y comenzó su discurso: “La graduación es un  buen  momento para dar gracias a todos aquellos que nos han ayudado a través de  estos  años  difíciles:  tus padres, tus maestros, tus hermanos, quizá algún entrenador…  pero  principalmente  a tus amigos. Yo estoy aquí para decirles a ustedes,  que ser amigo de alguien es el mejor regalo que podemos dar y recibir, y  a  propósito,  les voy a contar una historia.
Yo miraba a mi amigo incrédulo, cuando  comenzó a contar la historia del primer día que nos conocimos. Aquel fin de semana él tenía planeado suicidarse. Habló  de como limpió su armario y por qué llevaba todos sus libros con él, para que su mamá no tuviera que ir después a recogerlos a la escuela. Me  miraba  fijamente  y  me  sonreía.
“Afortunadamente fui salvado. Mi amigo me salvó  de hacer algo irremediable”. Yo escuchaba con asombro como este apuesto y popular  chico  contaba  a todos ese momento de debilidad. Sus padres también me miraban  y  me sonreían con esa misma sonrisa de gratitud. Recién en ese momento me  di  cuenta de lo profundo de sus palabras:
“Nunca subestimes el poder de tus acciones: con  un  pequeño  gesto, puedes cambiar la vida de otra persona, para bien  o  para  mal.  Dios  nos  pone  a cada uno frente a la vida de otros, para impactarlos  de  alguna manera.   “Mira a Dios en los demás”.“Los amigos son ángeles que nos llevan en sus brazos cuando nuestras alas tienen problemas para recordar cómo volar”





7 claves para vivir más sano

7 claves para vivir más sanoTodos los estudios lo corroboran: los alimentos influyen de forma sorprendente en la capacidad del organismo para frenar el deterioro celular que conduce al envejecimiento. ¿La prueba? Los habitantes de los países mediterráneos, cuya dieta es rica en alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, legumbres...), pescado, aceite de oliva, lácteos descremados... tienen la mayor esperanza de vida de Occidente.

El paso del tiempo envejece nuestro cuerpo y mente. Pero es nuestro deber no dejarnos llevar por esta inercia inevitable. ¡Nosotros podemos hacer algo para luchar contra él y mantener nuestra salud el mayor tiempo posible!
Estas son 7 claves fundamentales para menguar los estragos del paso del tiempo en nuestro cuerpo y mente:
















8 pasos para prevenir la osteoporosis

8 pasos para prevenir la osteoporosisLa osteoporosis cada vez afecta más a las mujeres. La buena noticia es que este enfermedad se puede prevenir y tratar. Para ello, te conviene dar los siguientes pasos:

1. Aprende de qué están hechos tus huesos

Poca gente sabe que nuestro organismo está continuamente destruyendo y construyendo hueso. Durante dicho proceso, células “comedoras de hueso” llamadas osteoclastos, deshacen el tejido óseo, formando cavidades (huecos) en él. Entonces, células “formadoras de hueso”, llamadas osteoblastos, rellenan esos huecos con tejido óseo nuevo. Durante la infancia y la adolescencia, los osteoblastos “ganan” la partida a los osteoclastos. Sin embargo, en algún momento durante la tercera década de vida, las células “comedoras de hueso” empiezan a superar en número a las “formadoras de hueso”... con lo que las pérdidas superan a las ganancias.
“El esqueleto humano es como una cuenta de ahorros”, explica el Dr. Díaz Curiel. “Acumulas reservas durante los 30 primeros años de vida, y luego empiezas a sacar de esa cuenta. Cuantas mayores reservas hayas hecho en los primeros años de vida, más tienes después para poder sacar de esa cuenta”.

2. Entérate de tus factores de riesgo

Además de ser mujer y haber dejado atrás la edad fértil, hay otros factores personales que inciden en las probabilidades de desarrollar osteoporosis. Las mujeres delgadas y con estructura ósea pequeña tienen mayor riesgo que las más rellenitas y con huesos más grandes. A su vez, las caucasianas (blancas) y asiáticas tienen mayor riesgo que las mujeres originarias de países latinoamericanos o africanos. El tabaco y el alcohol son también nefastos para el hueso, lo mismo que la inactividad (ver debajo). El tabaco tiene un doble riesgo para las mujeres, porque, además, reduce los niveles de estrógenos. Aunque el riesgo es menor, también la cafeína –en una dosis de equivalente a más de 3 tazas de café al día—está relacionada con mayor riesgo de osteoporosis. Igualmente, algunas enfermedades pueden agravar la pérdida de hueso y empeorar un diagnóstico de osteoporosis. Entre esas enfermedades se citan el hiperparatiroidismo y el hipertiroidismo, el hipogonadismo, algunos trastornos intestinales y renales y algunos cánceres. A su vez, algunos medicamentos—como los corticosteroides, anticoagulantes, antiepilépticos, hormonas tiroideas.....-- pueden acelerar la pérdida de hueso, por lo que su empleo requiere estricta vigilancia.

3. Vigila los niveles de calcio y vitamina D

Todos los adultos, tanto hombres como mujeres, necesitamos un mínimo de 1.000 mg (1 gramo) de calcio al día. Las necesidades aumentan a 1.500 mg/2.000 mg al día tras la posmenopausia para las mujeres (a partir de los 65 años para los hombres). Como, según las estadísticas, el 50% de las españolas mayores de 50 años no llega a esas cantidades a través de la alimentación, deben tomar suplementos de calcio. Dado que el organismo absorbe una cantidad de calcio limitada cada vez, lo mejor es dividir el total en varias tomas, consumidas preferentemente con las comidas. Muchos suplementos de calcio contienen vitamina D, absolutamente necesaria para absorber el calcio y prevenir la osteoporosis.

4. Sigue una dieta inteligente

Todos los expertos convienen en que lo mejor es consumir la dosis de calcio diaria a través de la dieta, en lugar de a través de suplementos, sobre todo porque los alimentos constituyen un “paquete nutricional” rico en nutrientes que actúan sinérgicamente. Estas son algunas sugerencias:

No te prives de los lácteos... pero tómalos sin su nata


La leche desnatada o semidesnatada, los yogures, postres lácteos y quesos light tienen todo el calcio, sin la grasa saturada (la que aumenta los niveles de colesterol y forma depósitos en las arterias). 


  • Más verde significa más calcio. Además de mucho calcio, las verduras de hoja verde –espinacas, grelos, col verde, brócoli-- tienen folato, potasio y vitamina K, que ayudan a “bloquear” la pérdida de calcio de los huesos. Una sugerencia: además de solas, todas esas verduras quedan muy ricas en purés, con pasta y arroz, con legumbres, con bechamel (preparada con leche descremada y aceite de oliva)...
  • Toma pescado. Comidos con sus espinas, las sardinas de lata y los boquerones pequeños son especialmente ricos en calcio. Los pescados azules –además de sardinas y boquerones, están el atún y el bonito, el chicharro, el jurel, los arenques, el salmón...-- son especialmente ricos en vitamina D.
  • Soberbia soja. La soja (en su forma natural) no solo es rica en calcio, sino que contiene sustancias que se comportan como estrógenos en el organismo y ayudan a mantener la densidad ósea. ¿Que no sabes cómo incorporar soja a tu dieta? Mira en los estantes de los supermercados. Encontrarás desde brotes de soja (muy buenos en las ensaladas) a tofu, pasando por harina de soja (que puedes utilizar en vez de harina en la cocina), galletas e incluso hamburguesas de soja...

  • Incluye cebollas en tu ensalada. Varios estudios con animales han demostrado que el consumo de cebollas reduce el proceso de degradación ósea que conduce a la osteoporosis... No hace falta mucho para conseguir beneficios; basta con incluir unos aros de cebolla en el sándwich o en las ensaladas diarias.
  • Proteínas, las justas. El exceso de proteínas aumenta la excreción de calcio, por lo que los expertos aconsejan limitar el consumo a 50 gr de proteína diarios (63 gr para los hombres). (Para tu cómputo personal, recuerda que 200 gr de carne de ternera tienen 40 gr de proteínas.)

5. Muévete más

Nos dicen continuamente que el ejercicio fortalece los huesos. Los expertos de la NASA han comprobado ese efecto en el espacio, donde la baja gravedad reduce el esfuerzo que deben hacer los astronautas para mover brazos y piernas. Al no haberse previsto bien dicho efecto, los primeros astronautas perdieron el 4% de su masa ósea en apenas 80 días: una versión acelerada del proceso de la osteoporosis. Para contrarrestar dicha pérdida, los aparatos de ejercicio forman hoy parte del equipo estándar en los viajes espaciales.
Aquí en la Tierra también se han hecho estudios para ver el impacto del ejercicio en la pérdida de masa ósea. Uno de ellos comparó la masa ósea de mujeres que bailaban 45 minutos tres veces por semana con la de mujeres que no hacían ningún tipo de ejercicio. A los 4 años, las “bailarinas” habían perdido mucha menos masa ósea que las sedentarias... independientemente de que fueran o no menopáusicas.
Además del baile, ¿qué ejercicios recomiendan los expertos? La respuesta es “todos los que supongan un esfuerzo para vencer la fuerza de la gravedad”. Caminar a paso rápido, subir escaleras, bailar, jugar al tenis, hacer aeróbic de bajo impacto, hacer senderismo y montañismo, levantar pequeñas pesas, montar en bici... son excelentes opciones si se practican un mínimo de 30-45 minutos, tres veces por semana.
Hacer pesas está especialmente indicado. Se ha comprobado que un programa regular de ejercicios con pesas no sólo impide la pérdida de hueso, sino que puede ayudar a construir hueso a medida que cumplimos años. Por su parte, el Tai Chi mejora la postura y el equilibrio, reduce el riesgo de fracturas y puede ayudar a mantener la masa ósea. La natación no sirve: como, en el agua, los huesos y músculos apenas trabajan contra la gravedad, no se forma hueso.

6. Vigila tu densidad ósea y tu altura

Las pruebas que miden la densidad ósea ―bien por ultrasonidos o por absorciometría dual por rayos X (DEXA― son la única forma fiable de predecir el riesgo de fractura de una paciente y de llegar a un diagnóstico fiable de osteoporosis. Todas las mujeres mayores de 60/65 años y las mujeres posmenopáusicas con factores de riesgo de osteoporosis (ver más arriba) deberían someterse a esas pruebas. Los tests anuales permiten observar el ritmo al que el o la paciente pierde hueso. También, no dudes en pedir a tu médico que mida tu altura todos los años. Una pérdida de 1,5 cm a 2 cm al año es señal de fracturas vertebrales silentes y/o de osteoporosis.

7. Cambia tu estilo de vida

  • Deja de fumar. Una de cada ocho fracturas de cadera en las mujeres está relacionada con el tabaquismo. Se sabe también que las personas mayores de 80 años que fuman tienen el doble de riesgo de fracturas de columna y un riesgo de fractura de cadera un 50% superior a las que no fuman. Aún más: las fracturas no sólo tardan más en sanar en los fumadores/as, sino que sanan mucho peor.
  • Cuidado con el alcohol. Aunque 1 ó 2 copas de vino al día son cardiosaludables, la recomendación se limita a esa cantidad. Además de otros riesgos (por ejemplo, para el hígado), el exceso de alcohol impide que el organismo absorba el calcio debidamente.
  • Evita los estados depresivos. Está demostrado que la depresión hace que el organismo produzca cortisol, hormona del estrés que “roba” minerales a los huesos. Varios estudios han comprobado que las mujeres con diagnóstico de depresión clínica tienen menores densidades óseas en cadera y columna que las que no padecen ese problema. Si tienes síntomas de depresión, acude sin más demora al psiquiatra o al psicólogo. No sólo evitarás sufrimientos psíquicos, sino que tus huesos te lo agradecerán, y mucho. Otro remedio eficaz en estados depresivos: hacer vida al aire libre. La luz solar y el contacto con la naturaleza son a veces más eficaces que las pastillas.

8. Infórmate acerca de los tratamientos

El tratamiento de la osteoporosis ha avanzado muchísimo en los últimos años. Ciertos medicamentos han cedido paso a otros nuevos, más eficaces y/o con menos efectos secundarios. De todos modos, es importante decir que no hay un tratamiento que valga para todo el mundo. Cada paciente debe hablar con su médico acerca de la opción más apropiada en su caso. Los pacientes informados asumen mejor el control de su enfermedad.
  • Tratamientos hormonales. Dado que varios estudios comprobaron que la terapia sustitutoria con estrógenos (THS)—sin duda eficaz a la hora de reducir el riesgo de fracturas osteoporóticas-- aumentaba el riesgo cardiovascular y de cáncer de mama, ahora se reserva su uso sólo para mujeres con síntomas de la menopausia muy intensos..
  • Bifosfonatos. La antes popular calcitonina (que previene fracturas vertebrales y tiene efecto analgésico) empezó a perder protagonismo con la aparición de los bifosfonatos. Estos –alendronato y risedronato--, han demostrado que aumentan la masa ósea y previenen tanto fracturas de cadera como vertebrales. Un estudio con alendronato demostró que los efectos se mantienen a los 10 años, sin efectos secundarios.
  • Bifosfonato mensual. Bonviva®, de Roche y GSK, es el primer fármaco contra la osteoporosis en una dosis mensual. Hasta su aparición, las mujeres debían tomar un comprimido semanal o diario para tratar la osteoporosis. Su comercialización en España comenzó el pasado mes de enero y está indicado, en dosis de 150 mg mensual , en mujeres posmenopáusicas con alto riesgo de fractura.
El nuevo medicamento (ácido ibandrónico) reduce el riesgo de las principales fracturas (vertebrales y no vertebrales) en más de un tercio en un período de 2 años, según un metaanálisis presentado en el último Simposio Internacional de la Fundación Nacional de Osteoporosis.