Padres, seamos ejemplo positivo para nuestros hijos
De acuerdo con las expertas, los discursos, las lecciones y las palabras deben ir siempre acompañados de las acciones de los padres. Como dice la sabiduría popular, no puede pasar que los padres prediquen pero no apliquen.
El ejemplo más citado es la mentira. Si un padre le dice a su hijo que no mienta, pero luego le dice que diga que no está en la casa cuando sí está, seguramente el niño aprenderá más por la acción del padre que por sus palabras, o encontrará la inconsistencia de su padre y no sabrá definir cuál es el mensaje.
El ejemplo es fundamental, no solo para crear hábitos sanos de higiene, salud y alimentación, sino para formar en los hijos valores y comportamientos.
Sánchez explica que los niños absorben de forma instantánea las experiencias que viven a partir de cómo sus padres enfrentan la cotidianidad. “Los niños establecerán un tipo de relación con los otros, de la misma forma que sus padres establecen un vínculo con ellos. La psicología social ha demostrado que los valores comunitarios no se aprenden de recetas, sino del ejemplo vivo de los educadores.
Se ha demostrado también que los niños hijos de padres con habilidades claras para enfrentar problemas a nivel laboral y personal, son niños que, independientemente de su nivel de inteligencia, solucionan problemas de manera mucho más efectiva a nivel escolar, a diferencia de los hijos de padres con dificultades en este sentido”, dice la experta.
Es por esto que muchas veces los hijos repiten, sin darse cuenta, las palabras, los hábitos, las actitudes de los padres. De allí que si un padre desea que su hijo sea honesto, debe mostrarle con su comportamiento que él lo es. Si la madre desea que su hijo sea ordenado, debe tener una casa ordenada.
Nosotros como padres tenemos una influencia grande sobre nuestros hijos, y la responsabilidad es enteramente nuestra en formar hijos de bien y personas que sean útiles a la sociedad.
ABC
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